Informe Uruguay

¿Qué buscas en Informe Uruguay?

NEWSLETTER GRATUITO





SEMANARIO INFORME URUGUAY ¿QUIÉNES SOMOS?

MENSAJES DE LA REDACCIÓN

STAFF

SITIOS AMIGOS


Los tiempos de Paco Espínola.

AUTOR  Carlos Maggi
Rate this item
(1 vote)

Fui alumno y amigo de Paco Espínola. Y con nadie me quedó una deuda tan grande, sin pagar. En nada de lo que he escrito y de lo que escribo deja de estar presente. También está Paco, muchas veces, cuando encaro asuntos delicados o nimios del acontecer cotidiano.

 

 

 

 

 

 

 

Artículo de Carlos Maggi.

 

 

 

Fui alumno y amigo de Paco Espínola. Y con nadie me quedó una deuda tan grande, sin pagar. En nada de lo que he escrito y de lo que escribo deja de estar presente. También está Paco, muchas veces, cuando encaro asuntos delicados o nimios del acontecer cotidiano.

Hay un humor que aligera esta o aquella pesadumbre, es una mano anti mufa. La maestría no se enseña, pero se contagia; y dura. Durante dos años lo escuché desmontar la ingeniería literaria de la Odisea, y asistí a los descubrimientos que asombraban tanto al profesor como a su clase. Era el técnico más prodigioso que vi en funciones. Nunca hasta esos cursos, había visto a alguien tan capaz para aislar los nanotrucos del oficio, en virtud de los cuales descansa la actualidad de los poemas homéricos.

Las clases de Paco fueron un espec-táculo dado en la Facultad de Humanidades, imposible de reponer; era un buscador infalible examinando a trasluz, la trama narrativa.

Por si fuera poco, todo venía dicho en un lenguaje apaisanado en medio de ejemplos y tonos de voz correspondientes a San José de Mayo. Había rompimientos capaces de asustar a los escribanos de la literatura, que nunca ven en lo que leen, un acto vivo. Paco producía nacimientos y más de una vez sonrisas confabuladas, como suele provocar un parto feliz.

El proceso docente abarcó dos años a razón de tres clases por semana y solo estaba referido al Canto Quinto de la Odisea.

Onetti decía, con sorna y con cariño, divertido:

- "Mateando con los griegos". Onetti quería mucho a Paco y bufaba contra él por desperdiciar su talento hablando, en vez de escribir, que "es el deber primero de un escritor": era implacable en ese preciso punto; y empezaba por exigirse sí mismo.

Admiraba el talento de Paco y no perdonaba su atorrantismo.

Por los tiempos de la dictadura de Terra, Onetti solía caer noche a noche a la redacción del diario "Uruguay", donde Espínola era corrector de pruebas; un oficio imposible para un miope absoluto.

- "Le corregía unas cuantas galeras" -contaba Onetti- y después charlábamos de bueyes perdidos; es decir: él contaba y yo escuchaba; un fenómeno, en el modo de procesar un sucedido.

Yo iba a robarle lo que él sabía.

Las clases de Paco en la Facultad de Humanidades no estaban prohibidas para fanáticos, así que durante dos gloriosos años (mientras se realizaba la segunda versión de "Don Juan, el zorro" y se develaban los secretos de Homero) después de la Facultad, la seguíamos en la casa del profe. Nos íbamos a cenar juntos: él y Dolly; y yo con María Inés, que unos años después sería mi mujer.

En una ocasión, me confesó el maestro que muy seguido escribía obligado.

- Escribía para tener algo que compartir.

Paco detenía la lectura;

- Mira como entra esta figurita que rompe el hilo del cuento con una anticipación de lo que va venir.

O al revés: dejaba de leer su texto y decía:

- ¿Te fijaste? Mira el anillo nomás y uno tiene presente cuando al muerto, le cortaron el dedo para sacárselo; y apunta: solo dice: "Se miró la mano y le relumbraron los brillos" -ese amarillo es un relámpago del asesino que se nos cruza.

Le oí decir en clase:

- Llega el dios y baja ahí, y echa mirada, que ni Dios la echa; y con ese fijarse, ya sabemos qué está sintiendo ella, Nausicaa, que está calladita.

Paco ponía en acción las exquisiteces de la epopeya, a propósito de unos pobrecitos bichos del campo; amor y épica ahí nomás, como si fuera el país de los feacios.

Cuando a Paco le brindaron un gran homenaje público en su ciudad dijo:

- "Por algunas circunstancias muy especiales fui elegido yo y no otro... Yo había demostrado por San José un cariño muy grande; y a través del cariño a San José y a los hombres que he conocido aquí, fue que pude conocer al hombre oriental, al hombre de toda la República; y gracias al acendramiento en ese corazón, pude comprender en cierto grado el corazón humano universal, que es el mismo en todos; lo que provocó una inclinación muy especial en mi modo de escribir ...

Al proceso espiritual de la Nación, he sido siempre atento, lleva la misma atención del corazón, con que se entra a una iglesia".

COMENTO: Ese discurso del homenaje estuvo dedicado a exaltar la grandeza que puede hallarse del mismo modo en lo más grandioso o en el más humilde; son lo mismo humano; desde las figuraciones maestras de la narrativa, hasta las pequeñas cosas de la vida común de los seres anónimos.

- "Desde la figura tutelar de un padre, hasta los desastrados que se amparaban en mi casa, unos pobrecitos de Dios, bichos ciegos de pensar."

- ¡Qué lástima! Qué lástima que la gente sea tan pobre.

- ¿Pobre de qué?

- De cosas y del alma.

Paco ejerce la literatura como un rito moral. En el fondo, su estilo consiste en convivir a toda intensidad; de modo tal que en el centro de la vida, esté la percepción del otro: ¿quién? ¿y qué le pasa? ¿Qué está queriendo sin poder imaginar? Solo tiene un muñón y agita las ideas, sin pescar ninguna. ¡Poquita cosa que son! Pero son mortales y propicios al error. Y uno, aunque a ellos no les pase mucho, compadece; y en eso el mundo se humaniza. Es un cristiano del siglo primero.

Escribe Paco:

- "Ellos no solo no eran genios, pero eran buenos y hasta más buenos: eran santos. Se me representaba cada vez más intensamente con los años, el testimonio vivo de ese enseñar a ser cómo debe ser un hombre".

- Eh, villano ¿Dónde está tu amo?

- Yo no tengo amo.

- ¿Y quién eres tú, entonces?

- Soy el Cid.

- ¿El Cid? ¿Y cómo así, de esta manera vestido? ¿Y cómo así, en este menester tan humilde? (Estaba bañando un caballo).

- Es que estoy en casa de mi padre...

Siempre me llamó la atención que Paco firmara sus libros Francisco Espínola (hijo). Su padre no era escritor y mal podía darse una confusión. Pero el agregado del entre paréntesis era un acto de pura devoción, un homenaje. Destacaba adrede que estaba usando el nombre de otro más ilustre que él; sentía que era un honor ser su hijo y se inclinaba; y cada vez que oía sonar (hijo), se sentía condecorado, llamándose así. Su padre había sido un jefe; había arriesgado la vida, en las patriadas de su tiempo. Algo perfectamente serio. Conocí en casa de Paco a don Francisco, ya viejo pero muy entero; tenía el mismo sentido del humor que Paco; era socarrón. Por divertirnos, en medio de un diálogo lleno de simpatía, le nombré al gran don Paco, el combate en Paso Morlán, la revolución apenas intentada contra la dictadura de Terra en la cual había participado su hijo.

El viejo dijo dos o tres palabras risueñas y Paco se rió de sí mismo:

- Tirado en el suelo, boca abajo, protegiendo la cabeza con el grosor de una escopeta trancada antes se disparar el primer tiro.

¡Mirá qué guerrero!

En dos frases había vuelto a ser un muchachito delante de un hombre mayor, en los dos sentidos de la palabra. En ese momento, Paco tenía cincuenta años. Para cerrar estos apuntes, me gusta traer a esta nota, un sucedido muy anterior, pero hecho con la misma pasta conmiserada y tierna que recorre sus obras. Cuando encontró a la mujer deslumbrante que lo enamoraba, Paco llegó al café y confió un sentimiento dulcísimo. Dijo algo así como:

- Es una judía pajarito, un ángel. Sentí ganas de poner mi mano sobre su frente y decirle: Yo te protejo.

Fueron de los tiempos buenos, los tiempos de Paco Espínola.

Me pregunto si algún afiliado a Fenapes habrá tenido tiempo (en medio de tanta ferocidad) para inspirar el afecto y la gratitud para siempre, que engendra la relación docente.

Leave a comment

Los campos indicados con (*) son requeridos.
Su direccion de email no sera publicada.

ARTÍCULOS POR FECHA

« November 2017 »
Mon Tue Wed Thu Fri Sat Sun
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30      
EL CLIMA EN NUESTRO PAÍS