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Discriminación positiva. Featured

AUTOR  Dr. Marcelo Gioscia Civitate
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No es lo mismo padecer una discapacidad motriz que, una discapacidad intelectual, donde la posibilidad de adquirir conocimientos o destrezas muchas veces no va más allá –en el mejor de los casos- de un entrenamiento para la tarea a cumplir. ¿Cómo será el cumplimiento de la asiduidad y la puntualidad a la hora de desempeñarse laboralmente? ¿Podrá considerarse de la misma manera a discapacidades tan distintas? ¿Hasta qué punto incidirá la discapacidad para resolver imprevistos? ¿Podrá exigírseles cumplir de la misma manera? ¿Será posible aplicar plenamente las leyes vigentes?

 

 

 

 

 

 

 

 

'Remito opinión', del Dr. Marcelo Gioscia Civitate

 

 

 

 

Un antiguo aforismo señala que “no hay peor injusticia que tratar en forma igual a desiguales” justificando de esa manera y de algún modo, el trato preferencial que reciben ciertas personas por la especial condición en que se encuentran frente al resto de una población determinada. Sin entrar al análisis de lo que es, o debe entenderse por Justicia y mucho menos, sin pretender profundizar sobre lo justo o injusto de algunas situaciones -en el breve espacio de este artículo- nos ocupa el problema relacionado con la inserción laboral de los discapacitados o de las personas con “capacidades diferentes”, que pretenden obtener su sustento en base a su trabajo y dedicación.
Situación especial que se da en nuestra sociedad, donde aún (y pese a las buenas intenciones de quienes impulsaron la sanción de leyes que pretenden nivelar asimetrías) el prejuicio sigue tan campante.
Observemos que el número de personas que declaran algún tipo de incapacidad o invalidez, trepa a casi dieciséis de cada cien personas, lo que en nuestra población alcanza a más de medio millón de uruguayos. No resulta menor esta cifra, menos tratándose de personas, que requieren una asistencia especial, y dentro de ese número existen quienes padecen una discapacidad motriz, pero pueden valerse por sí mismos y desempeñar tareas laborales en igualdad de condiciones con personas que no las padecen. Habrá que estar en cada caso a la recomendación de un terapeuta ocupacional que aconseje el tipo de tareas más apropiadas a desempeñar.  
No es lo mismo padecer una discapacidad motriz que, una discapacidad intelectual, donde la posibilidad de adquirir conocimientos o destrezas muchas veces no va más allá –en el mejor de los casos- de un entrenamiento para la tarea a cumplir. ¿Cómo será el cumplimiento de la asiduidad y la puntualidad a la hora de desempeñarse laboralmente? ¿Podrá considerarse de la misma manera a discapacidades tan distintas? ¿Hasta qué punto incidirá la discapacidad para resolver imprevistos? ¿Podrá exigírseles cumplir de la misma manera? ¿Será posible aplicar plenamente las leyes vigentes?
Lo cierto es que la Ley 18.651 establece normas que contemplan ambas discapacidades y pretende integrar laboralmente a estas personas, pero a pesar de haber sido sancionada en marzo del 2010, aún no se ha reglamentado y lo que es aún peor, desconociendo que la propia norma  estableció plazos y responsabilidades por si ello no ocurriera…
En los hechos, el porcentaje del 4% de las vacantes, que previó el legislador para proveer con aquellas personas discapacitadas que demostraran tener idoneidad para el desempeño de cargos públicos, aún está muy lejos de cumplirse. Mientras tanto, se ha aprobado en el Parlamento otra norma que establece otra “discriminación positiva”, esta vez, con respecto a los afrodescendientes con quienes,  se dispuso proveer el 8% de las vacantes de la función pública, llegando a prever hasta no habilitar los llamados en caso de incumplimiento. Sin embargo, la verdadera inclusión laboral que conlleve la integración social más plena, ocurrirá en la medida en que la sociedad en su conjunto y ella a través de los responsables en cada caso, dejen atrás los prejuicios y asuman la posibilidad de desempeño –en igualdad de condiciones- de aquellos discapacitados que hayan demostrado poseer la idoneidad que se requiera para el trabajo al que se postulan. Todo el resto serán palabras muy lindas, políticamente correctas, pero que no conducirán a nada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Last modified on Friday, 30 August 2013 22:46

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